Hoy en día, muchos padres y maestros nos sentimos frustrados porque los niños no se comportan como antes. Hay más hogares destruidos, exceso de exposición a la televisión y video juegos, ausencia de los padres en casa por trabajan. La sociedad de antes no es como la de ahora, se han venido dando cambios constantes y se seguirán dando.

El primer gran cambio es que los adultos ya no le damos a los niños un modelo de sumisión y obediencia y ellos están siguiendo ese ejemplo, también quieren ser tratados con dignidad y respeto.

Otro gran cambio es que los niños tienen pocas oportunidades de aprender sobre responsabilidad y motivación. Se les suele dar demasiado sin que hagan el menor esfuerzo y desarrollan una sensación de que se lo merecen todo. Los padres tendemos a sobreproteger a nuestros hijos sin que ellos tengan la oportunidad de desarrollar seguridad en su capacidad para solucionar problemas.

Si nosotros como padres somos demasiado estrictos o permisivos nuestros hijos no desarrollarán responsabilidad. Se aprende a ser responsable cuando tienen la oportunidad de formarse en habilidades sociales en un ambiente de cordialidad, firmeza, dignidad y respeto.

Es necesario entender por qué los métodos de disciplina de antes no son efectivos actualmente. Nuestra obligación es proporcionar oportunidades para que los niños desarrollen responsabilidad y motivación. La cooperación basada en el respeto mutuo y la responsabilidad compartida es más efectiva que el control autoritario.

Es en esto, precisamente, en lo consiste la disciplina positiva, es decidir las reglas junto con nuestros hijos de tal forma que nos beneficien mutuamente y dar juntos soluciones ante los problemas que se puedan presentar, respetándonos mutuamente.

El castigo no funciona ya que produce resentimiento, revancha, rebeldía y retraimiento. Para que los niños se porten mal no debemos hacerlos sentir peor ya que así no tendrán ganas de cooperar o hacer mejor las cosas.

Los estudios demuestran que los niños que experimentan muchos castigos se vuelven rebeldes o sumisos. El propósito de la Disciplina Positiva es lograr resultados duraderos y hacer que los niños sean responsables y cooperen con los padres.

La Disciplina Positiva es un enfoque que no incluye ni control excesivo ni permisividad, no es humillante, se basa en el respeto mutuo y la cooperación, nos enseña a ser firmes con respeto para enseñar a nuestros niños las habilidades para la vida.

Los niños están más dispuestos a seguir las reglas que ellos mismos han ayudado a establecer, aprenderán a tomar decisiones al sentirse miembros activos de una familia.

Gentileza y firmeza al mismo tiempo es una piedra angular en la Disciplina Positiva.

Artículo elaborado por:

Lic. Yessica Vigil

Psicoterapeuta Infantil

(Fuente: Disciplina Positiva. Jane Nelsen. Mexico, 2009.)

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