¿Te ha pasado que en una semana complicada empiezas a sentir el estómago más sensible, hinchazón o incluso cambios al ir al baño? No necesariamente es coincidencia. Nuestro cerebro y nuestro sistema digestivo están en comunicación constante a través de lo que conocemos como eje intestino-cerebro.

Cuando estamos bajo estrés, también puede cambiar la forma en la que funciona nuestro sistema digestivo. Puede modificarse el movimiento intestinal y aumentar nuestra sensibilidad a algunas sensaciones digestivas. Por eso algunas personas sienten más dolor, distensión, diarrea, estreñimiento, pesadez o malestar abdominal.

Un ejemplo muy claro es el síndrome de intestino irritable (SII). Hoy sabemos que es un trastorno de la interacción intestino-cerebro y que factores como el estrés pueden contribuir a intensificar sus síntomas. Esto no significa que “todo sea psicológico”: los síntomas son reales y en ellos participan diferentes mecanismos del organismo.

¿Y la famosa “gastritis por estrés”? Aquí vale la pena hacer una aclaración. No deberíamos asumir que el estrés es la causa de una gastritis, ya que existen causas importantes como la infección por Helicobacter pylori o el uso de determinados medicamentos.

Sin embargo, el estrés sí puede estar relacionado con molestias digestivas altas como ardor, dolor, llenura o pesadez, especialmente en condiciones como la dispepsia funcional, que también forma parte de los trastornos de la interacción intestino-cerebro.

5 cosas sencillas que puedes hacer en tu día a día

  1. Mantén cierto orden en tus comidas. Evita pasar muchas horas sin comer para luego llegar con demasiada hambre.
  2. Come con calma. No solo importa lo que comemos, sino también cómo y cuánto comemos.
  3. Identifica tus propios detonantes. Café, alcohol, comidas muy grasosas o picantes pueden aumentar las molestias en algunas personas.
  4. Muévete y mantente bien hidratado. La actividad física regular forma parte de las recomendaciones para personas con SII.
  5. La alimentación ayuda, pero no puede hacerlo todo. Dormir mejor y encontrar estrategias para manejar el estrés también forman parte del cuidado de nuestra salud digestiva.

Nuestro sistema digestivo muchas veces refleja cómo estamos viviendo. No quiere decir que cada dolor de estómago sea producto del estrés, pero sí puede ser una señal para mirar el panorama completo: qué estás comiendo, cómo estás comiendo y cómo estás viviendo últimamente.

Lic. Romina Jarama
Nutricionista y coach ontológica 
Directora de NutriHab

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