Una de las consultas más frecuentes en terapia de pareja no tiene que ver con grandes conflictos, sino con algo aparentemente simple:
“Mi pareja no me dice ‘amor’, ‘cariño’… ¿será que no me ama?”

Detrás de esta pregunta no hay superficialidad.
Hay una necesidad emocional profunda: sentirse querido, reconocido y validado dentro del vínculo.

El amor no siempre se expresa igual

Desde la psicología, sabemos que las personas no aman de una sola manera.
La forma en que expresamos afecto está influida por:

  • Nuestra historia familiar
  • El tipo de vínculo que vimos en casa
  • La forma en que aprendimos a recibir cariño
  • Nuestra propia manera de vincularnos

Hay personas que expresan amor con palabras constantes.
Otras, en cambio, lo hacen con acciones: estar presentes, cuidar, resolver, acompañar en silencio.

Ninguna forma es incorrecta.
Pero sí puede generar distancia cuando no coincide con lo que el otro necesita.

 ¿Por qué las palabras son tan importantes para algunos?

Las palabras tienen un peso emocional significativo.
Nombrar el afecto genera:

  • Seguridad emocional
  • Cercanía
  • Validación
  • Tranquilidad en el vínculo

Cuando esas palabras no están, pueden aparecer pensamientos como:
“¿Y si no me quiere como yo a él/ella?”
“¿Y si no soy importante?”

No porque el amor no exista, sino porque no está siendo percibido de la forma esperada.

Aunque no existen estadísticas específicas sobre el uso de palabras afectivas en pareja, sí hay datos relevantes sobre relaciones y bienestar emocional:

  • Según el INEI, más del 60% de peruanos reporta niveles de estrés o preocupación frecuentes, lo que impacta directamente en la comunicación afectiva.
  • Estudios de salud mental en Perú (MINSA) muestran que muchas personas tienen dificultades para expresar emociones de manera abierta, especialmente en contextos familiares.
  • Culturalmente, en muchos hogares peruanos, el afecto se ha expresado más en acciones que en palabras.

Esto puede explicar por qué, en la adultez, algunas personas sienten amor, pero no saben cómo decirlo.

Cuando el problema no es el amor, sino la comunicación

En terapia, muchas veces descubrimos que la pregunta no es:
“¿Me ama?”
sino:
“¿Me estoy sintiendo amado/a?”

Y ahí aparece una diferencia clave.

Una persona puede amar profundamente, pero si su forma de expresarlo no conecta con la necesidad emocional del otro, el vínculo empieza a sentirse insuficiente.

No por falta de amor, sino por falta de ajuste.

¿Qué hacer cuando esto te pasa?

Desde una mirada terapéutica, no se trata de exigir ni de resignarse.
Se trata de comprender.

Algunas claves importantes:

1. Escucha lo que sientes

Tu incomodidad no es exagerada.
Es una señal de una necesidad emocional legítima.

2. Diferencia entre ausencia de palabras y ausencia de afecto

Observa:
¿hay cuidado? ¿hay interés? ¿hay presencia?

3. Abre el diálogo sin juicio

No desde el reclamo, sino desde lo que necesitas:
“Para mí es importante escuchar ciertas palabras porque me hacen sentir cercano/a a ti”

4. Observa la disposición del otro

El amor también se construye en la capacidad de ajustarse.

 ¿Y si no cambia?

Esta es una parte difícil, pero necesaria.

No todas las personas pueden o quieren modificar su forma de expresar afecto.
Y ahí surge una pregunta más profunda:

¿Este tipo de amor me alcanza para sentirme bien?

No es una pregunta sobre el otro.
Es una pregunta sobre ti.

Reflexión final

El amor no es solo lo que se siente.
También es lo que se comunica.

Y en una relación, ambas cosas importan.

No se trata de que uno tenga razón y el otro esté equivocado.
Se trata de entender si lo que se está dando y lo que se está necesitando pueden encontrarse.

Y si no… también es válido detenerse y revisar.

Porque merecer amor no es lo mismo que sentirse amado/a.

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