La Navidad llega con luces y aromas que despiertan la ilusión en los niños. Ellos esperan con ojos brillantes, no solo los regalos, sino esos momentos que se convierten en recuerdos para toda la vida. Preparar juntos una receta, decorar el árbol o leer un cuento antes de dormir, son rituales que fortalecen vínculos y transmiten seguridad.

Desde la TREC (Terapia Racional Emotiva Conductual), esta época se convierte en una oportunidad para acompañar a los niños en la construcción de creencias saludables que los sostengan más allá de las fiestas. En lugar de aferrarse a pensamientos irracionales como “Si no recibo regalos, significa que no valgo nada y que no soy importante.”, “Debo recibir regalos en Navidad, es obligatorio que me los den, porque si no lo hacen significa que no me quieren.”, “No puedo soportar que no me den lo que quiero. Es terrible y no debería pasarme.”, “Si no recibo regalos, será lo peor que me pueda pasar y la Navidad estará arruinada.”.

Podemos guiarlos hacia ideas más racionales y saludables: “Mi valor no depende de lo que recibo, sino de quién soy.” “Me gusta recibir regalos, pero no es obligatorio”, “El cariño y la unión también son formas de demostrar amor.”, “Aunque me frustre no recibir lo que esperaba, puedo tolerarlo y disfrutar otras cosas de la Navidad.”, “Mi valor no depende de los regalos. Soy importante por mis cualidades, por lo que aporto y por el amor que recibo.”.

Cuando los adultos modelamos paciencia, ternura y solidaridad, ayudamos a que los pequeños aprendan que la verdadera magia de la Navidad no está en lo material, sino en la confianza que se construye en los vínculos. Validar sus emociones, escuchar sus expectativas y mostrar respeto por su manera única de ver el mundo, son gestos que siembran seguridad y autoestima.

Podemos hacer de esta Navidad una oportunidad para sembrar en los niños y niñas pensamientos que los sostengan en la vida. Más que dar cosas, regalemos tiempo, escucha, amor, aceptación incondicional… y la alegría de compartir con quienes más lo necesitan.

Lorena Luna

Psicoterapeuta

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